
by Vida Sana
El ministro Elmer Cuba anuncia medidas clave en economía: recortes fiscales, menos burocracia y estímulos selectivos. ¿Quién gana y quién pierde?
El MEF marca el rumbo: ¿qué cambia para trabajadores y empresas?
El nuevo ministro de Economía y Finanzas de Perú, Elmer Cuba, ha desatado un terremoto en el panorama económico local. No es para menos: las primeras medidas anunciadas desde el MEF prometen redefinir el paisaje fiscal, laboral y empresarial del país. En un contexto donde la inflación aún asoma como una sombra sobre el poder adquisitivo y las finanzas públicas buscan oxígeno, cada decisión cuenta. Y Cuba lo sabe.
El anuncio, realizado en las últimas horas, no es un simple trámite protocolario. Se trata de la hoja de ruta que el gobierno intentará seguir en los próximos meses, con implicaciones directas para el bolsillo de los peruanos, la operatividad de las empresas y la estabilidad de las arcas del Estado. Pero, ¿qué hay detrás de estas medidas? ¿Son un parche rápido o el inicio de una reforma estructural? Y, sobre todo, ¿quiénes ganarán y quiénes perderán en este tablero?
El contexto: un Perú en la cuerda floja
Para entender el peso de los anuncios de Cuba, hay que retroceder unos meses. Perú ha vivido una montaña rusa económica en los últimos años. La pandemia dejó una factura millonaria: el déficit fiscal se disparó al 8,9% del PBI en 2020, según cifras del MEF, y aunque se reduciría a 2,5% en 2023, la deuda pública sigue siendo un tema sensible. A esto se suma una inflación que, pese a moderarse, aún supera el rango meta del Banco Central de Reserva (BCR), que oscila entre 1% y 3%.
El escenario político, por su parte, no ayuda. El país ha tenido cinco presidentes en los últimos siete años, y la inestabilidad ha generado un clima de incertidumbre que ahuyenta inversiones. Las protestas sociales, sobre todo en el sur, han paralizado sectores clave como el minero, responsable de más del 60% de las exportaciones del país. En este marco, el MEF no solo debe equilibrar las cuentas, sino también transmitir confianza. Y Cuba, con su perfil técnico —exviceministro de Hacienda y economista con experiencia en el BID—, parece el hombre indicado para el trabajo.
Pero el tiempo apremia. Las expectativas de crecimiento para 2024, aunque positivas (el BCR proyecta un 3%), están condicionadas por factores externos, como la demanda china de materias primas o el comportamiento de los mercados globales. En este tablero, cada movimiento cuenta doble.
Las medidas: ¿qué se viene?
El anuncio de Cuba, aunque escueto en detalles concretos, delinea tres ejes principales: la reformulación de la política fiscal, la simplificación de trámites para empresas y un paquete de estímulos selectivos para sectores estratégicos. Veamos qué implica cada uno.
1. Política fiscal: entre el ajuste y el crecimiento
El ministro ha insinuado que el gobierno buscará reducir el gasto público no esencial para contener el déficit. Esto incluye revisar subsidios y transferencias que, según fuentes cercanas al MEF, no siempre llegan a los más necesitados. La idea es redirigir esos recursos hacia inversión en infraestructura y educación, dos sectores con alto multiplicador económico.
Pero aquí surge la primera tensión: ¿cómo recortar sin ahogar la demanda agregada? En un país donde el 70% de la economía depende del consumo interno, un ajuste mal calibrado podría llevar a una recesión. Cuba, sin embargo, parece confiar en que la reactivación de la inversión privada —gracias a los otros dos ejes— compensará el impacto.
2. Menos burocracia, más competitividad
Perú ocupa el puesto 76 en el ranking de Doing Business del Banco Mundial, muy por debajo de Chile (59) o Colombia (67). El tiempo promedio para abrir una empresa es de 26 días, según el mismo informe, y los trámites para exportar son farragosos. Cuba ha prometido simplificar estos procesos, aunque no ha detallado cómo. Se especula con la creación de una ventana única digital para permisos y licencias, algo que ya funciona en países como Estonia.
El objetivo es claro: reducir costos y tiempos para las pymes, que generan el 80% del empleo en el país. Pero el diablo está en los detalles. ¿Habrá resistencia de los gremios que viven de la burocracia? ¿Cómo se evitarán los cuellos de botella en una administración pública con capacidades limitadas?
3. Estímulos selectivos: ¿apuestas seguras o apuestas arriesgadas?
Aquí es donde el anuncio se vuelve más interesante —y más polémico—. Cuba ha hablado de impulsar sectores clave, aunque sin precisar cuáles. Los rumores apuntan a la minería, la agricultura de exportación y la tecnología, tres áreas con alto potencial pero también con grandes desafíos.
En el caso de la minería, por ejemplo, el gobierno podría flexibilizar normas ambientales para acelerar proyectos, algo que ya ha generado críticas de organizaciones ecologistas. En agricultura, se baraja la posibilidad de subsidios a la exportación de productos como el arándano o el aguacate, que han crecido a tasas del 20% anual. Y en tecnología, el MEF podría impulsar incentivos fiscales para startups, siguiendo el modelo de países como Portugal.
El riesgo, sin embargo, es claro: apostar por sectores específicos puede dejar fuera a otros. ¿Qué pasa con el turismo, que representa el 10% del PBI? ¿O con la manufactura, que emplea a millones pero ha perdido competitividad frente a Asia?
Los actores: quién gana y quién pierde
Los beneficiados
- Grandes empresas: La simplificación de trámites y los estímulos a sectores como la minería podrían beneficiar a los grandes jugadores, especialmente a los vinculados a la exportación. Empresas como Southern Copper, Antamina o Cerro Verde podrían ver reducidos sus costos operativos.
- Inversores extranjeros: Un MEF con un discurso pro-inversión y medidas concretas para reducir la burocracia podría atraer capital externo, sobre todo en un contexto donde países como Argentina o México han generado incertidumbre.
- Trabajadores formales: Si los estímulos logran reactivar sectores intensivos en mano de obra, como la agricultura o la construcción, el empleo formal podría crecer.
Los perdedores (o los que podrían salir mal parados)
- Funcionarios públicos: La reducción del gasto no esencial podría implicar recortes en sueldos o contratos. Ya hay malestar en el sector.
- Pequeños empresarios informales: Si los estímulos se enfocan en sectores formales, los negocios en la sombra —que representan el 70% de la economía— podrían quedar fuera del radar.
- Ambientalistas y comunidades locales: Cualquier flexibilización en normas mineras o agrarias generará resistencia. El conflicto en Las Bambas, donde las protestas han paralizado la producción, es un ejemplo claro de lo que puede pasar.
- Consumidores: Si el ajuste fiscal reduce el gasto en subsidios, el precio de servicios básicos como la electricidad o el gas podría subir.
El futuro: entre el optimismo y el escepticismo
El anuncio de Elmer Cuba es un primer paso, pero las preguntas superan a las respuestas. ¿Tendrá el MEF el músculo político para impulsar reformas impopulares? ¿Logrará equilibrar la austeridad con el crecimiento? ¿O el país caerá en el mismo ciclo de medidas a medias que ha caracterizado a gobiernos anteriores?
Hay razones para el optimismo. Cuba tiene experiencia, y su designación ha sido bien recibida por el mercado: el sol peruanos se apreció un 1,2% frente al dólar tras el anuncio. Además, el BCR tiene margen paraar البيضاء una política monetaria expansiva si la fiscal se ajusta demasiado. Pero también hay motivos para el escepticismo. La historia de Perú está llena de promesas incumplidas, y la fragmentación política actual no ayuda.
Lo cierto es que, por primera vez en años, el MEF ha puesto sobre la mesa un plan con ambición. Ahora falta ver si tiene la capacidad —y la suerte— para ejecutarlo. Mientras tanto, los peruanos, los empresarios y los inversores harían bien en mantener los ojos abiertos. Porque en economía, como en la vida, el diablo siempre está en los detalles.
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Este artículo fue generado y revisado por el equipo de NewsDuck.