
by Vida Sana
Elmer Cuba anuncia medidas económicas en Perú: impacto en trabajadores, empresas y finanzas públicas. Análisis de su plan en el MEF.
El MEF enciende las alertas: ¿hacia dónde va la economía peruana con Elmer Cuba al timón?
El Perú amaneció con una pregunta en la mesa de debate: ¿qué rumbo tomará la economía bajo el mando de Elmer Cuba en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)? El recién nombrado titular de la cartera no ha perdido tiempo. En su primera comparecencia oficial, esbozó un paquete de medidas que, según analistas, podría redefinir el panorama para trabajadores, empresarios y las arcas del Estado. No es un anuncio cualquiera. En un contexto de desconfianza ciudadana y un crecimiento económico que se frena —el PBI avanzó apenas 0.2% en el primer trimestre de este año, según el INEI—, cada decisión del MEF se mira con lupa.
Cuba, economista con trayectoria en el sector privado y ex viceministro de Hacienda, llegó al cargo en un momento crítico. Su antecesor, Alex Contreras, dejó un legado de tensiones con el Congreso y un sector empresarial ansioso por seguridad jurídica. Ahora, el nuevo ministro debe navegar entre las demandas de un Ejecutivo con baja popularidad y las presiones de un mercado que exige señales claras. Las primeras medidas que presentará, aunque aún no detalladas en su totalidad, apuntan a tres ejes: la reactivación del empleo, la simplificación de trámites para empresas y un ajuste en el gasto público sin ahogar la inversión.
El contexto: una economía que pierden fuel
Para entender el peso de estos anuncios, hay que retroceder unos meses. Perú cerró 2023 con un crecimiento del 0.6%, la cifra más baja en más de una década, excluyendo los años de pandemia. El Banco Central de Reserva (BCR) ya había recortado su proyección para 2024 al 2.5%, muy lejos del 3.5% inicial. La inflación, aunque controlada (3.2% interanual en abril), sigue siendo un dolor de cabeza para las familias, especialmente en alimentos y servicios básicos.
En este escenario, el MEF se convirtió en el centro de todas las miradas. Con Contreras al frente, el ministerio impulsó reformas tributarias que generaron rechazo en gremios como la CONFIEP y la SNI. Las protestas no se hicieron esperar: desde el agro hasta la minería, sectores clave para el país, advirtieron que los cambios podrían asfixiar la competitividad. Cuba hereda este clima de confrontación, pero también una oportunidad. Su perfil técnico —formado en la Pontificia Universidad Católica del Perú y con experiencia en consultorías internacionales— le da un margen de maniobra que su predecesor no tuvo.
No es casualidad que su nombramiento coincida con un momento de reconfiguración política. El gobierno de Dina Boluarte, en el poder desde diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo, busca recuperar terreno. Las encuestas de IPSOS le dan apenas un 12% de aprobación, y la propuesta de adelantar elecciones a 2025, aunque popular, no ha logrado calmar el descontento. En este tablero, la economía es una de las pocas cartas que le quedan a la mandataria para salir del hoyo.
Las medidas: ¿qué se sabe y qué falta por definir?
Cuba no ha revelado todos los detalles, pero sus primeras declaraciones dejan pistas claras. Durante su presentación, destacó tres líneas de acción:
1. Reactivación del empleo formal
El desempleo en Lima Metropolitana llegó al 7.4% en el primer trimestre de 2024, según el INEI, y la informalidad sigue siendo un lastre: el 70% de los trabajadores peruanos opera fuera de la economía formal. Cuba mencionó la necesidad de incentivos para que las pymes contraten más personal bajo planilla, aunque no precisó si esto incluirá exoneraciones tributarias o subsidios temporales. Lo que sí dejó en claro es que el enfoque no será solo fiscal: también se buscará agilizar la capacitación laboral en sectores con alta demanda, como construcción y logística.
Un punto clave aquí es el diálogo con los sindicatos. El año pasado, la CGTP (Confederación General de Trabajadores del Perú) paralizó el país con huelgas exigiendo mejoras salariales. Si Cuba logra sentar en una mesa a empresarios y trabajadores, podría desactivar una bomba de tiempo social. Pero el camino no será fácil: en 2023, las negociaciones colectivas cayeron un 15% respecto al año anterior, según el Ministerio de Trabajo.
2. Menos burocracia para las empresas
Aquí, el ministro apunta a uno de los dolores de cabeza históricos del sector privado: la lentitud en los trámites. Perú ocupa el puesto 108 en el ranking de Doing Business del Banco Mundial, y abrir un negocio puede tomar hasta 26 días, según datos de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI). Cuba prometió reducir plazos en permisos de construcción, licencias de funcionamiento y registros sanitarios, aunque no especificó cómo.
El gremio empresarial ha reaccionado con cautela. Ricardo Márquez, presidente de la CONFIEP, declaró a Gestión que «es un paso en la dirección correcta, pero necesitamos ver acciones concretas». El riesgo es que, sin recursos adicionales para modernizar las entidades públicas, las promesas queden en papel. En el pasado, reformas similares se toparon con la falta de capacidad operativa en municipalidades y ministerios.
3. Ajuste fiscal sin asfixiar el crecimiento
Este es, quizás, el punto más delicado. El déficit fiscal cerrará 2024 en 2.5% del PBI, según proyecciones del MEF, y la deuda pública supera el 30% del PBI. Cuba ha insistido en que no habrá recortes lineales al gasto, pero sí una revisión de programas ineficientes. «No podemos seguir gastando en lo mismo y esperando resultados distintos», advirtió en su discurso.
El problema es que, en un año electoral (con comicios municipales y regionales en octubre), cualquier ajuste puede interpretarse como un golpe a los más vulnerables. Además, el MEF ya enfrenta presiones para aumentar el presupuesto en educación y salud, sectores que arrastran históricas carencias. Si Cuba prioriza la austeridad, podría chocar con el Congreso, donde el oficialismo no tiene mayoría.
¿Quién gana y quién pierde?
Las medidas de Cuba no caen en saco roto. Cada actor del tablero económico tiene algo que ganar o perder:
- Trabajadores: Si se logran incentivos para la formalización, el empleo con beneficios sociales podría crecer. Pero si el ajuste fiscal afecta programas sociales, el golpe será duro para las familias de bajos ingresos.
- Empresas: La reducción de burocracia es una victoria clara, especialmente para las pymes. Sin embargo, si el MEF decide subir impuestos a los grandes contribuyentes para compensar el ajuste, el sector privado podría responder con más protestas.
- Estado: Un gasto público más eficiente podría mejorar la calificación crediticia de Perú (actualmente en BBB+ según Fitch Ratings). Pero si el recorte es mal manejado, el país podría perder el ritmo en inversión pública, clave para infraestructura.
- Inversores extranjeros: La señal de estabilidad que envíe Cuba será crucial. En 2023, la inversión extranjera directa cayó un 20%, según ProInversión. Si el ministro logra transmitir confianza, el capital podría volver.
El desafío de Cuba: entre el realismo y la presión política
Elmer Cuba no es un desconocido en el mundo económico. Su paso por el sector privado (fue gerente en Deloitte y KPMG) le ha dado una visión pragmática, pero también lo ha expuesto a críticas por su cercanía con el establishment. En 2019, durante su etapa como viceministro, fue cuestionado por supuestos conflictos de interés en la adjudicación de obras públicas. Aunque nunca se probó su responsabilidad, el episodio dejó una mancha en su historial.
Ahora, su mayor reto no será técnico, sino político. El MEF es un ministerio con peso, pero en un gobierno débiles como el de Boluarte, cada paso debe negociarse. El Congreso, dominado por una oposición fragmentada, ya ha advertido que no dará «cheque en blanco». El fujimorismo, la bancada más grande, ha sido crítico con las políticas económicas del Ejecutivo, y no dudará en usar su mayoría para frenar iniciativas que no le convengan.
Otro factor en juego es el tiempo. Cuba llega con menos de dos años hasta las elecciones generales de 2026. Si sus medidas no muestran resultados rápidos, el descontento podría crecer. El riesgo es que, en su afán por marcar diferencia, el ministro caiga en el error de priorizar lo mediático sobre lo estructural. El Perú ya ha visto esto antes: gobiernos que prometen reformas profundas y terminan aplicando parches.
Conclusión: un parteaguas o otro espejismo?
Las primeras medidas de Elmer Cuba en el MEF son un termómetro de lo que viene. Si logra equilibrar el ajuste fiscal con estímulos al empleo y la inversión, Perú podría empezar a recuperar el terreno perdido. Pero si se enreda en la burocracia, las presiones políticas o la falta de recursos, el país seguirá estancado.
Lo cierto es que, por ahora, el ministro ha puesto sobre la mesa temas urgentes: la informalidad laboral, la lentitud estatal y la necesidad de un gasto público más inteligente. Son problemas viejos, pero con soluciones que exigen valentía. La pregunta es si Cuba tendrá el respaldo —y el margen de maniobra— para implementarlas sin ceder a los intereses de turno.
En un país acostumbrado a los vaivenes, la prudencia manda. Pero también la exigencia. Los peruanos ya no piden milagros, sino coherencia. Y en eso, el MEF tiene la palabra.
Te puede interesar
Este artículo fue generado y revisado por el equipo de NewsDuck.